viernes, 19 de febrero de 2016

Fiebre

Siento pasar las horas
son esas agujas medio afiladas
por el tiempo,
ese que el ser humano nunca inventó.
Yo lo mastico lentamente,
sé que la bruma desaparecerá y te veré de frente
bofetada de aire fresco en un campo de amapolas.
Ahora que mastico el tiempo
y la fiebre hace que mi cuerpo emita un gruñido,
no sé quién es el animal
el que se resigna a un destino impuesto
o la amapola
que se disfraza de bestia
para encontrar su propia flor.
En medio de la fiebre no hay llanto
hay ganas de volverse piedra
hay sudor y hay pánico
hay invitación al vacío
Hay contradicción:
hay mordiscos a la piedra en la que te quieren convertir.
Hay un telón.
Hay pesadillas y me veo partir,
partir de ir, partir de venir,
partir de catarsis y reconversión.
Voy a decir algo:
vengo a echar la culpa de mi delirio
y te juro que esta vez lo he entendido,
que no eres tú el acusado
aunque me gusta disfrazarte de mis causas
que yo tengo las cosas claras
pero me gustan tanto los disfraces.
Una cosa es verdad: no soy ficticia.
Quizás sí soy el reflejo en las aguas,
esas que saben lo que es justicia.
Y a veces se me olvida asomar al agua mis bestias
para que muestre pétalos y no colmillos,
que es lo que hay debajo del disfraz de tantos escarmientos.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Siendo negativa

No puedo llorar
porque tengo los ojos rojos
y no quiero dar señales de que estoy loca de atar.
No tiene piedad
el olor a manzanilla en los párpados
o el conductor que presume de frenar
a pocos centímetros de la niña.
En esos casos no hay risa
pero tampoco drama.
No sé cómo decirte que no
que no
que no quiero empezar esta frase con un no
pero tú no paras de contarme esos cuentos
que no tienen alas
ni libertad
y ni una sola frase que no diga NO.

viernes, 8 de mayo de 2015

Escala en Mayo.

Y tu piel no existe
como esta mañana de Mayo,
demasiado hermosa
como para seguir ahogándome en el café ardiendo.

Y tambaleando,
me levanto y enciendo la radio: 
el mundo vive.

Alzo la mano,
toco sin remordimientos el papel arrugado
lleno de ideas que ayer sirvieron
pero hoy: mejor que no se acerquen.

Rozo con mis labios las palabras de Julio Cortázar,
aumenta la dosis de sal en la herida.

Sueño que vuelo en una bicicleta
pero no soy yo.

Soy
el reflejo de la mujer dormida
la mano alzada hacia el cielo con mis pies enterrados bajo tierra.

Es así, tan sencillo de explicar:
Mayo ya está aquí
con sus mañanas hermosas
intentando llamar mi atención
para que mis pies surgan y vuelen sin rumbo,
me duelan los ojos de leer bajo el polen
que cae de los árboles del Retiro.

Salir con la falda al sol
resucitar al inconformista
vomitar la sangre ajena
comer chocolate con regaliz rojo.

Para llegar al cielo
se hace escala en Mayo.

viernes, 27 de febrero de 2015

20 preguntas, por ejemplo:

¿Dónde se ha quedado la humanidad, los vasos medio llenos, la ilusión de luchar por un porvenir sin guerras, hambre o monopolio político?

¿Existirán todavía las fieras racionales, los que defienden sus ideales sin salpicar sangre por el camino?

¿Cuándo no se negará por inercia la existencia de la propia alma, la espiritualidad que nos hace humanos, el amor verdadero?

¿Quién sentencia que un poeta no puede ser también científico?

¿Por qué los ciudadanos se siguen creyendo las mentiras de los que les llevaron al sufrimiento?

¿Es cierto que un muro, cuanto más alto sea, más facil será que se caiga, por su propia inestabilidad?

¿Por qué afirman que la guerra es necesaria?

¿Cómo es posible que se pueda justificar el asesinato de cientos de personas, seguir cuerdo a pesar de ello?

¿Querrás decir con esa mirada que quieres besarme y no separarte nunca?

¿Es posible la imparcialidad periodística total?

¿Hará falta una catástrofe de grandes dimensiones para darnos cuenta de que estamos destruyendo el planeta?

¿Es demasiado tarde?

¿Existe la cura contra el cáncer?

¿Por qué tengo tanto miedo de las personas vacías, que no son capaces de aportarme absolutamente nada?

¿Habrá una Tercera Guerra Mundial?

¿Me quiero?

¿Si no hubiese nacido en Occidente, sería una persona completamente diferente o seguiría siendo esencialmente la misma?

¿Estudiar el cerebro humano, usando para ello nuestro propio cerebro, no es algo realmente paradógico?

¿PODEMOS?

¿Por qué prácticamente nunca nos conformamos con nuestra propia realidad y necesitamos de otras para no volvernos locos?


domingo, 7 de diciembre de 2014

De la poesía y sus inspiraciones


 Los versos que formas cada vez que aspiras
como suspiras
cada vez que inspiras poesía
a una musa lejana de renegada compañía.
¿Es realmente necesario explicarte que creas mi nueva poesía cada vez que respiras?
¿Acaso se puede explicar si no es con versos?
O tal vez con miradas, 
labios rozando tus suspiros,
anhelos de bestias amaestradas.
Por eso te busco:
el acento gallego perdido 
entre montes a los que no pertenezco,
mi suspiro al compás del tuyo
haciendo malabares para esquivar el tiempo
en que me quitarás la poesía que formamos juntos.
Juntos.
Por eso te temo:
el retazo de sal en tus labios que llega demasiado tarde
porque yo no pertenezco al monte.
A la humedad, las heridas que se curan con arena y agua salada, 
sí.
Pero ninguno de los dos polos opuestos son capaces de competir 
con mi sorpresa en una mañana de Diciembre, al descubrir,
que soy feliz solitaria
y que el suspiro que lanzo tras mi pensamiento revelado
crea una poesía
de unos versos
que jamás habría imaginado construir
separados.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Artistas

Hoy, después de apenas lograr apagar el despertador que me llamaba en nuestra hora citada, las nueve y cuarto de la mañana, como dos amantes que no se quieren volver a encontar y menos un domingo; después de desayunar, de recoger el desorden que había por en medio de mi habitación, y también, (por qué no admitirlo) después de ordenar un poco los pensamientos que, en unas semanas, sin razón aparente, me han vuelto a atromentar; me senté delante del ordenador dispuesta a terminar de estudiar un tema de bioquímica. Ahí fue cuando me encontré con el artículo. Ni siquiera sé por qué, pero le di al enlace y empezé a leer. Y no paré hasta el final.
Habla de Antonio, enfermo terminal de cáncer, te diría cualquiera. No. Habla de la muerte, te dirían algunos listillos. Tampoco. Habla de la vida, te diría yo. Porque, por muy pesimista que parezca, la vida implica muerte, van de la mano, y no queremos admitirlo, yo la primera. Pero es cierto y supongo que no sabremos verlo hasta que llegue el final.
Esa es una cuestión, la otra implica al que lo escribió. El autor, el periodista, el escritor. Como queráis. Yo aquí le llamaré artista. Considero artista a cualquier persona que con lo que escribe me llega al corazón , ya sea triste, alegre, esperanzador o sádico. Se llama Pedro Simón, no sé más de él, pero lo primero que haré cuando termine de escribir esto será persegir sus pasos como una novia celosa. Una novia celosa por sus palabras.
Este verano me pasó algo parecido, estaba en un pueblo perdido de la sierra de Madrid y un buen día encontré la biblioteca del pueblo, nueva, moderna. Desenfocaba con la piedra marrón grisácea de las casitas que la rodeaban. Siempre me han gustado con locura las bibliotecas, me recuerdan a algunos meses aburridos de verano en Madrid, con la única diversión que devorar páginas y más páginas sentada en una butaca o en el mismo suelo, rodeada de estanterías repletas de historias. Y fueron de aquellas historias que leí de donde salgo yo tal y como soy, al menos una gran parte. Por eso, cuando llegué a esa biblioteca perdida y nueva, después de estar un rato en la sección de adultos, aburriéndome, no pude controlar el impulso de ir a la sección de niños y juvenil. Fue allí donde encontré el libro. Llevaba meses sin encontrar un libro que me llenase y explotase al leerlo, y leerlo fue como el reencuentro con un viejo amigo, ese que siempre está allí, aunque a veces le pierdas la pista. Se titulaba: "Dónde crees que vas y quién te crees que eres", de Benjamín Prado. La historia en sí no fue lo que me más me marcó, sino su forma de escribir, su idea, lo que había detrás, aquello que reivindicaba a gritos como trasfondo de la historia.
Investigué sobre el autor, un hombre de 53 años, escritor por naturaleza. Descubrí que era poeta, me leí todos los poemas que fui capaz de encontrar por internet, etcétera, etcétera. Me fascinó, al igual que lo ha hecho el tal Pedro Simón. Directo al alma. Artistas para mi de pies a cabeza.  Ellos son esperanza porque, como ya dije, la vida y la muerte van en el mismo equipo. De lo contrario no existiría la esperanza.
Porque, sin esperanza, ¿qué sentido tiene vivir?
Y sin esperanza, ¿qué sentido tiene morir?



Este texto, algo insignificante y que no le llega ni a la suela de los zapatos a los dos escritores mencionados en el texto ni a muchos otros que admiro, está dedicado a todas las personas que me dieron alguna espezanza de cualquier tipo alguna vez, y en especial a los escritores de mi infancia, mis artistas, con todo mi amor.

martes, 28 de octubre de 2014

Breves I




Y es que... ¿sabes? Nos encanta empezar a construir algún castillo de arena bonito con toda la ilusión del mundo que puede caber en los diecisiete años y luego dejarlo ahí tirado, a medias, como si dijéramos "la suerte ha decidido".
Pero, cariño, olvidamos que la suerte es un cero a la izquierda en algunos planos de la realidad, como este. Y el castillo en construcción que nunca se terminará está abandonado en esa playa del paso a la mayoría de edad, esa playa de muerte y brazos caídos después de la derrota.
Sus lágrimas las olas del mar que llegan a la orilla y poco a poco se van comiendo el castillo de arena hasta que no queda nada, y entonces, no dolerá, no habrá ese pinchazo en el alma cada vez que aflore su estúpido olor a la orilla del recuerdo.