Aparté los ojos de mi triste mundo, levanté la cabeza y te miré.
Sí, miré tu cara que después de tanto tiempo me sabía de memoria. Pensé que, irónicamente, al encontrarnos no escogí haberte conocido pero según avanzamos decidí que sí quería estar contigo, y aquí sigo, mientras que con otras personas decides que quieres estar con ellas y el destino te lo niega.
Será por algo, debe de haber un motivo, un fin, un por qué oculto detrás del misterio del lazo de nuestras vidas.
Después de todo, no te conozco en absoluto y aún así sé que te quiero.
Así que, sin dejar de mirarte sonrío, y luego río y luego lloro de la risa y luego me duele la tripa de tanto reír. Y sé que no podré parar. No. "Contigo jamás pararé de reír" me recuerdo a mi misma,casi lo había olvidado.
sábado, 20 de abril de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
Retrato de una Semana Santa en la playa.
Adormilada,
gira su cabeza hacia la ventana,
y en el campo de su hipnótica procesión de palabras e imágenes que se dibujan en su mente
vuelve a repasar la larga lista de cosas que no le hacen especial al resto del mundo.
gira su cabeza hacia la ventana,
y en el campo de su hipnótica procesión de palabras e imágenes que se dibujan en su mente
vuelve a repasar la larga lista de cosas que no le hacen especial al resto del mundo.
martes, 26 de marzo de 2013
Pedazos III
Querías ser poeta
y te quedaste en Zafón.
Querías ser mi héroe
y te quedaste en días grises y recuerdos acompañados de mi risa hueca porque ya sabía que nunca lo conseguirías.
Quería que fueras intocable, un ser misterioso y perfecto,
pero ya se sabe que la perfección huye de los hombres y más aún de gente como tú.
Quería ser yo misma,
pero tú nunca fuiste transparente.
Si tú mientes, yo miento. Si tú hablas, yo río. Si tú lloras, yo soy tu hombro.
Si tú saltas
yo me quedo en el suelo.
Al fin y al cabo, tú me enseñaste a seguir cuerda y yo acepté tu locura, no lo olvides.
y te quedaste en Zafón.
Querías ser mi héroe
y te quedaste en días grises y recuerdos acompañados de mi risa hueca porque ya sabía que nunca lo conseguirías.
Quería que fueras intocable, un ser misterioso y perfecto,
pero ya se sabe que la perfección huye de los hombres y más aún de gente como tú.
Quería ser yo misma,
pero tú nunca fuiste transparente.
Si tú mientes, yo miento. Si tú hablas, yo río. Si tú lloras, yo soy tu hombro.
Si tú saltas
yo me quedo en el suelo.
Al fin y al cabo, tú me enseñaste a seguir cuerda y yo acepté tu locura, no lo olvides.
sábado, 23 de marzo de 2013
Pedazos II
Hicimos tantas excepciones para no caer en el hoyo, tantas que me pregunto si nos perdimos por el camino.
Ahora callo, te observo, y sorprendida (tal vez demasiado), puedo decirte que lo has reconocido, en tu mirada, sin temor, has reconocido que me echas de menos.
Y eso, amor, eso significa todo.
Ahora callo, te observo, y sorprendida (tal vez demasiado), puedo decirte que lo has reconocido, en tu mirada, sin temor, has reconocido que me echas de menos.
Y eso, amor, eso significa todo.
jueves, 21 de marzo de 2013
Pedazos I
Por hoy, por estos días en los que desearía más que nunca saber cómo hacer las cosas bien, saber cómo llegar a la meta y a continuación poder mirar hacia atrás, a mis huellas, orgullosa de ellas y orgullosa de mi misma.
Por hoy escribo esto.
Pero es tan imposible... no sabéis cuánto. No.
Si no estuviera tan acostumbrada a perder podría decir que todo esto es humillante.
Por hoy escribo esto.
Pero es tan imposible... no sabéis cuánto. No.
Si no estuviera tan acostumbrada a perder podría decir que todo esto es humillante.
sábado, 23 de febrero de 2013
¿Cómo no quieres que me odie?
Antes solía estar yo sola, sabía que no se me daba bien compartirme. No me equivocaba.
Como piezas de un puzle revueltas. Aquí estamos, en medio de la noche, vestidas de rojo, intentando parecer lo que no somos.
Sé que no hay nada que podamos hacer ya. Déjalo en manos del cruel destino, olvida una vez más lo que buscabas llenar con mi confianza ciega, mi incondicional respuesta a tus preguntas.
Nuestras promesas sin fin, tan igenuas, tan rabiosas, tan desesperadas de amor verdadero... ¿dónde han quedado? ¿cuándo han tropezado con nuestra peligrosa realidad?
A pesar de todo, me duele saber que soy débil. Débil por ti. Tú, que me enseñaste a ser fuerte, ¿qué se ocultaba en tus "sinceras palabras"? Ni siquiera tú lo sabes, por eso no puedo culparte de nada, porque no soy capaz.
Joder, ¿es que no lo ves? Me has vuelto más yo. ¿Cómo no quieres que me odie?
Como piezas de un puzle revueltas. Aquí estamos, en medio de la noche, vestidas de rojo, intentando parecer lo que no somos.
Sé que no hay nada que podamos hacer ya. Déjalo en manos del cruel destino, olvida una vez más lo que buscabas llenar con mi confianza ciega, mi incondicional respuesta a tus preguntas.
Nuestras promesas sin fin, tan igenuas, tan rabiosas, tan desesperadas de amor verdadero... ¿dónde han quedado? ¿cuándo han tropezado con nuestra peligrosa realidad?
A pesar de todo, me duele saber que soy débil. Débil por ti. Tú, que me enseñaste a ser fuerte, ¿qué se ocultaba en tus "sinceras palabras"? Ni siquiera tú lo sabes, por eso no puedo culparte de nada, porque no soy capaz.
Joder, ¿es que no lo ves? Me has vuelto más yo. ¿Cómo no quieres que me odie?
jueves, 7 de febrero de 2013
tú, yo.Mi infancia, mi trinchera.
Pocas veces paseo por debajo de la fina y cortante lluvia de mi infancia.
Pocas veces vuelvo a sentir el frescor de las gotas de lluvia mezcladas con la impotencia de mis lágrimas de nostalgia, odio y cariño rebosantes.
Y eso que nunca habrá razón para dejarnos atrás
seguiremos anclados a la infancia
como Peter Pan.
somos niños sin final,
infancia sin igual atrapada en pequeños corazones y cuatro paredes que guardan el secreto de cómo somos hoy. Que jamás caerán,
sostenidas en los más preciados rincones de nuestra memoria.
Te amo, pero me dejaste un "te odio" en los labios.
Te odio, porque siempre seguirás ahí.
«Adaptarse o morir» ya no tenía sentido, cambiar y verte arrastrado por la tormenta que te lleva lejos de allí,
de los agridulces momentos de tus primeros años, te destrozaba e ilusionaba.
Aquel vendabal nos arrastró,
sin piedad,
nos separó a la mayoría.
Pocas veces paseo por debajo de la fina y cortante lluvia de mi infancia.
Y ahora,que empiezo a sentir de nuevo las finas gotas golpeando mi cara, me echo a temblar.
Pocas veces vuelvo a sentir el frescor de las gotas de lluvia mezcladas con la impotencia de mis lágrimas de nostalgia, odio y cariño rebosantes.
Y eso que nunca habrá razón para dejarnos atrás
seguiremos anclados a la infancia
como Peter Pan.
somos niños sin final,
infancia sin igual atrapada en pequeños corazones y cuatro paredes que guardan el secreto de cómo somos hoy. Que jamás caerán,
sostenidas en los más preciados rincones de nuestra memoria.
Te amo, pero me dejaste un "te odio" en los labios.
Te odio, porque siempre seguirás ahí.
«Adaptarse o morir» ya no tenía sentido, cambiar y verte arrastrado por la tormenta que te lleva lejos de allí,
de los agridulces momentos de tus primeros años, te destrozaba e ilusionaba.
Aquel vendabal nos arrastró,
sin piedad,
nos separó a la mayoría.
Pocas veces paseo por debajo de la fina y cortante lluvia de mi infancia.
Y ahora,que empiezo a sentir de nuevo las finas gotas golpeando mi cara, me echo a temblar.
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